Deportes náuticos, balnearios, naturismo...
Imagine todo lo que se puede hacer en esta inmensa área de juegos, los
deportes que se pueden practicar, como el surf
y la navegación, por supuesto, pero también el ciclismo,
con su amplia red de pistas para bicicletas.
Y si por el contrario no desea hacer nada, la arena fina de la costa
atlántica le servirá de blando colchón, ya sea en la versión clásica
o en la naturista.
Del mismo modo, los profesionales de la relajación y el bienestar se ocuparán
divinamente de usted en los numerosos centros de talasoterapia
de Aquitania.
Un amplio litoral, tanto para visitar los puertos deportivos o para
descubrir los balnearios,
desde las playas del Médoc al Norte de la región, hasta las de la Costa Vasca,
en la frontera española, pasando por las orillas de las Landas.
Y todo eso en medio de una naturaleza
notablemente conservada, con una fauna y una flora muy diversas. Se pueden
visitar varias reservas naturales (parque ornitológico del Teich,
en la Bahía de Arcachon, reserva natural de las Marismas de Orx, al sur de las
Landas...), siendo su gran número una de las particularidades de este litoral
con múltiples facetas.
¿Otras particularidades? El trazado “con regla” de esta costa atlántica,
prácticamente rectilínea y vertical, desde la punta de Grave hasta España; la
presencia de vastas dunas en la mayor parte de las orillas, entre las que hay
que destacar la de Pilat, la más alta de Europa, en cuya cima, a 104 metros de
altura, se puede contemplar una magnífica vista panorámica sobre la Bahía
de Arcachon; la existencia de grandes lagos
a pocos kilómetros del mar.
La Aquitania oceánica forma también parte del arte del buen vivir, con
sus fiestas, sus artesanos, su gastronomía.
Como dice el refrán: “¡feliz como un pez en Aquitania!”