Decididamente, Aquitania es una región afortunada… Además de estar bordeada por toda su costa oeste por el océano Atlántico y su suavidad climática, además de cobijar grandes tesoros patrimoniales (Gruta de Lascaux...) y gastronómicos ( viñedos de vinos finos...), está limitada al sur por una vasta cordillera de media y alta montaña: Los Pirineos.
Desde la Rhune, primera cumbre –también la más baja: 900 m– al oste del País
Vasco, hasta el Puerto de Pourtalet que, al sur de Pau y al pie del Pico de
Ossau (2.884 m), se abre hacia Aragón, los Pirineos en Aquitania se extienden
a lo largo de poco más de 110 Kilómetros.
Al menos en línea directa. Porque pasando por las crestas, bordeando los
límites de la frontera española, o recorriendo los valles vascos
y bearneses, las distancias son, evidentemente, más grandes.
Cada valle es un “mundo” por descubrir. Viniendo desde el océano,
encontramos primero los valles del País Vasco francés. Después vienen los tres
valles del Béarn: Barétous, Aspe y por último Ossau, a las puertas del
Parque Nacional de los Pirineos.
Blanco, verde, azul o amarillo, los Pirineos presentan todos los colores del entretenimiento, así como toda una gama de actividades.
Blancas y nevadas de noviembre a abril, las estaciones de esquí y los espacios nórdicos no dejan de mejorar día a día sus equipamientos, para proponer deportes de invierno que satisfacen a todos.
Verdes, amarillos, ocres o grises, los Pirineos cambian de tonalidad, de la primavera al otoño, en las praderas de altitud o en la pedregosa alta montaña. Una fauna y una flora protegidas, el lugar ideal para el senderismo, familiar o deportivo.
Azules, en sus lagos y sus torrentes, que los pescadores y amantes de los deportes de aguas vivas aprecian especialmente. Azul también es el cielo de los aficionados al parapente o al ala delta.
- y aquello de allá arriba, ¿no será un quebrantahuesos*?
* El quebrantahuesos es un ave protegida.