El Parque Nacional de los Pirineos es también, por supuesto, el reino de los enamorados de los grandes espacios, de los curiosos que desean descubrir, observar o contemplar este patrimonio natural excepcional.
Guardias forestales-monitores, encargados de la gestión diaria del Parque para observar y catalogar la fauna y la flora, reciben al público y comentan las exposiciones en las Casas del Parque en Etsaut o Laruns. También acompañan determinados recorridos por la montaña.
El senderismo es, en efecto, el mejor medio de acceder a estos fantásticos lugares, circos, barrancos, desfiladeros, lagos de montaña... Además, el acceso a la zona central del parque está prohibido a los coches.
Existe, sin embargo, otro modo de contemplar los paisajes Pirenaicos: Montarse en el “Trencito” de Artouste. Desde el Pico de la Sagette, le llevará durante 10 Kilómetros a 2.000 metros de altitud para llegar a las proximidades del lago de Artouste. Sublime.
Creado en 1963, el Parque Nacional de los Pirineos es uno de los 7 parques nacionales franceses. Los 457 Km2 que constituyen su zona central están especialmente protegidos, pero la zona periférica –es decir, 2.063 Km2,, 86 ayuntamientos y 40.000 habitantes, forman también parte de su área de protección en lo que se refiere a la vida local.
Es en esta zona periférica en la que está situada, por ejemplo, la Reserva Natural de Ossau, cuyo nombre la gente asocia con el sabor de su queso de oveja. Allí podrá usted visitar el Acantilado de los Buitres, el Museo de Arudy o el Espacio para la Fauna, de Borce, en el Valle de Aspe. Sin olvidar, por supuesto, toda la gama de actividades de montaña: Ponis, bicicletas todo terreno, pesca, escalada de árboles...