Empezando por… ¡el azul de su litoral! Porque el océano
Atlántico bordea Aquitania por el Oeste en sus 250 Km de costa, esencialmente
playas de arena fina.
Surfistas, ciclistas, amantes de la talasoterapia
o de la ornitología aprovechan el aire yodado a lo largo de las estaciones. La
MIACA (Misión Interministerial de Acondicionamiento de la Costa Atlántica)
protege este litoral desde 1967.
Dejando el océano para ir al este, atravesaremos el inmenso bosque de
pinos que, desde el Médoc septentrional hasta los confines de las Landas y del
País Vasco, cubre un triángulo de tierra de 150 Km de base y 200 Km de largo.
Sobre este territorio se extiende el Parque
Natural Regional de Las Landas de Gascuña, y en su seno, la Casa de la
naturaleza de la Bahía
de Arcachon (en la que está el parque ornitológico del Teich), los 3
establecimientos del eco-museo de Marquèze, Moustey y Luxey, así como
numerosas reservas
naturales.
Los talleres pedagógicos, los paseos por las pistas
para bicicletas o la navegación en los lagos naturales, son otros tantos
medios para descubrir sus riquezas.
Otro gran espacio verde lo constituyen los bosques de Dordoña. Al norte
del departamento, el Périgord verde alberga además la parte aquitana del
Parque Natural Regional del Périgord-Lemosín.
Allí encontramos multitud de especies, entre ellas la del roble,
anfitrión favorito para las célebres trufas del Périgord. Sin duda los hombres prehistóricos
las comían ya hace 400.000 años...
Salto de gigante y ponemos rumbo hacia el sur para plantar nuestras
botas de siete leguas sobre los picos de los Pirineos.
Aquí comienza el reino del senderismo, de la pesca y de los deportes de
invierno. La fauna y la flora encuentran a veces su último refugio en el Parque
Nacional de los Pirineos.
De la montaña bajan los torrentes que permiten practicar la pesca y los
deportes de aguas vivas, y que luego se convierten en canales y ríos. Hay toda
una red de vías navegables que invitan al paseo
en gabarra.
En los Pirineos como en el Périgord, las grutas
naturales dejan descubrir las mil y una riquezas subterráneas de Aquitania.
Finalmente y para terminar, recordemos la presencia, en cada uno de los
departamentos de la región, de los parques y jardines,
contemporáneos y tradicionales.
¡Hay tantos sitios por descubrir, tantas formas de pasearse por nuestra
bella Aquitania!