La primera sede episcopal de la región, en la ciudad de Burdeos, data del año 314. El cristianismo es, por supuesto, el principal “promotor de obra” en materia de arquitectura religiosa en Aquitania, pero se pueden encontrar huellas de influencias más lejanas. Se ha atribuido a artistas sirios, por ejemplo, determinados detalles de unos sarcófagos encontrados en Burdeos.
Por muy célebre que sea la peregrinación a Santiago de Compostela, la riqueza del patrimonio religioso no se limita sólo a lo que está relacionado con ella. Es así como se fundaron numerosas abadías apartadas de los caminos, como por ejemplo el Monasterio de los Agustinos y la Iglesia monolítica en Saint-Emilion, única en Europa por su tamaño.
Y en todas partes hay tesoros por los que merece la pena un desvío: el armazón de madera de la Iglesia de Monein, cuya visita se acompaña de un juego de luz y sonido; la Iglesia de Sainte-Engrâce, por su vista sobre el Valle Pirenaico del Saison; la de Moulleau, en la Bahía de Arcachon, por su aspecto sudamericano; las iglesias pintadas de Casseneuil o Pujols, en Lot y Garona... y ¿qué decir de la Iglesia de San Juan de Luz, en la que se construyó una puerta especial para la entrada de Louis XIV y su futura esposa María Teresa de España?
Por último, no se podría omitir la presencia de Aquitania en la Ciudad Papal de Avignon. Efectivamente: ¡Nuestra región vio nacer a 2 futuros Papas! Primero Clemente V, nacido en Villandraut con el nombre de Bertrand de Got, elegido Papa en Roma en 1305 y fallecido y enterrado en Uzeste en 1314. Luego, su sucesor inmediato, Juan XXII, nacido en Cahors, en una época en que dicha ciudad formaba parte de Aquitania.