Los pueblos galos, implantados en Aquitania desde el siglo III antes de J.C, caen bajo la influencia romana en el año 56 a. de J.C, cuando Crassus, al mando del ejército romano, conquista el sudeste de Galia.
La civilización romana se integra muy fácilmente, aportando con ella la lengua, las calzadas, el diseño de las ciudades y el comercio. Se conservan pocos edificios de esta época : unos restos de un anfiteatro, llamado Palais Galien, en Burdeos ; la torre de Vésone, en Périgueux y la fuente de aguas termales de Dax.
Sin embargo, las excavaciones arqueológicas han permitido realizar importantes descubrimientos: los sarcófagos de Saint-Médard-d’Eyrans o el yacimiento de Brion en Gironda, los vestigios de antiguas villas en Montcaret en Dordoña o Lalonquette en Béarn. Además de mosaicos, por supuesto, en Plassac, asà como herramientas, joyas, monedas y otros objetos de uso cotidiano. Descubra estos vestigios romanos en los propios yacimientos o en los museos de Aquitania…Â