El arte de vivir en el suroeste se confunde, en gran parte, con el arte culinario. En nuestra región, los placeres de la mesa ocupan un lugar preferente, tanto en la cotidianidad de una sabrosa cocina familiar como en la excepcionalidad de las mesas más refinadas.

Sólo hay que pensar en la “famosa” poule au pot (cocido de gallina), que deseaba una vez por semana como mínimo a todos los hogares el buen rey Enrique IV, nacido en Pau… Una receta típica del Béarn.
¿Y qué decir del pato cebado, inmediatamente asociado a la cocina del suroeste? Célebre por su foie, delicioso en confit, su magret se adereza a las mil maravillas con especias o con miel.
Aquitania, una vasta región con espacios naturales preservados, ofrece productos de la granja, productos agrícolas y acuícolas de mucha calidad. Los más típicos a menudo cuentan con su ruta o su museo…
De una fiesta gastronómica a un mercadillo de productos típicos, de una especialidad a otra, en forma de entrantes, quesos o postres: los sibaritas y los golosos podrán encontrar en Gascuña “el sabor de la felicidad”.