El mercadillo nos ofrece la oportunidad de sumergirnos en la vida local, de
descubrir un pueblo en la simplicidad de lo cotidiano… y de encontrar productos
sabrosos en todas las estaciones del año.
Los mercadillos y las ferias animan a las ciudades y a los pueblos
desde siempre. Tenga en cuenta que el mercadillo de Dax, por ejemplo, se
celebra cada domingo desde 1356. En Saint-Jean-Pied-de-Port, todos los lunes,
el ganado bovino y los corderos invaden las calles desde el alba para el
mercadillo semanal de la plaza Trinquet.
Los mercadillos más emblemáticos de Aquitania son sin duda los “marchés
au gras”, así llamados porque se venden ocas y patos embuchados con sus famosos
foie gras.
Entre mediados de octubre y finales de marzo, se celebran en toda la
región, desde Montignac a Orthez, pasando por Monségur, Villeneuve-sur-Lot,
Aire-sur-l’Adour, Périgueux…
Entre las especialidades de Aquitania, cabe resaltar los mercadillos de trufas,
el diamante negro del Périgord. También se celebran durante la estación fría y
se suceden a lo largo de la semana, en diversos pueblos de Dordoña.
Al lado de estos manjares de excepción, los productos de la granja, del
campo y del cercano océano llenan de color los stands de los mercados y son
objeto de celebraciones
en las diversas ferias que se suceden a lo largo del año.
El buey de Bazas se celebra el jueves anterior al martes de carnaval, el
cordero de Pauillac a finales de mayo, la alosa se festeja el último fin de
semana de junio, el pimiento de Ezpeleta en octubre, y así, de un mes al
siguiente...
Para acompañar estos manjares, cada departamento de Aquitania cultiva la viña.
Y para probarlos, dispone de un amplio abanico de buenas
mesas y de cursos
de cocina…